Alberto Chimal: “Lo mejor que hay en todo esto es esa posibilidad de compartir”

En esta entrega de Derivaciones platicamos con Alberto Chimal. El propósito de la serie es dar a conocer un poco más la labor de quienes hacen usos constructivos de las herramientas de la red en el contexto mexicano. Aquí Alberto conversa con Ernesto Priego.

SinLugar: ¿Cómo concibes tu trabajo en la red?

Alberto: Como parte del resto del trabajo. Hace tiempo que no me es posible trazar una división clara entre “en línea” y “fuera de línea”. En especial en años recientes, mucho de lo que he hecho en línea se ha convertido en el origen de varios proyectos. Por otra parte, también me es muy claro que esta fusión es, en el mejor de los casos, ilusoria: no nos trasladamos a otro lado cuando nos “conectamos”: si acaso, nos extendemos, tocamos eso otro.

SinLugar: Para quien no conoce lo que haces, ¿de qué tipo de trabajo estamos hablando?

Alberto: Sobre todo, trabajo de escritura. Colaboro en algunas revistas, tengo varios libros publicados y otros en proceso, y mantengo tanto un blog literario como la proverbial cuenta de Twitter. Lo que escribo es primordialmente narrativa, y empezó como una serie de proyectos muy librescos, pero eso fue hace mucho tiempo y ha ido ampliándose en direcciones que no preví.

No nos trasladamos a otro lado cuando nos “conectamos”: si acaso, nos extendemos, tocamos eso otro.”

SinLugar: Creo que tu identidad digital la tienes muy bien perfilada… ¿qué tan importante crees que es para los escritores actualmente hacer uso de las herramientas del Internet?

Alberto: Se está volviendo cada vez más necesario, creo. En parte se debe a la mera presión social (todo el mundo las está usando), pero también a que lo que nos toca escribir tiene que relacionarse de algún modo con esta, digamos, esfera de comunicación en la que las herramientas nos permiten interactuar.

Es un cliché (pero es verdad) decir que la literatura debe recrear todos los grandes temas, todo lo que se ha dicho ya, porque si ellos no se renuevan, las sociedades sí, al igual que las lenguas. La red es el lugar donde se desarrollan las nuevas sociedades y lenguas; por lo tanto no podemos darle la espalda.

La presencia de la red puede volverse determinante y lo será, en todo caso, a partir de su relación particular con el lenguaje.”

SinLugar: Sin embargo no es cuestión de usarlas sólo porque sí… es decir, “todo mundo las está usando”, pero no todo mundo las usa igual. ¿Crees que hay una especificidad del uso de las redes por parte de los escritores, o que la debe haber?

Alberto: Precisamente lo que puede hacer el escritor es, entre otras cosas, sondear, matizar, explicar qué significa exactamente esa frase que pones entre comillas. El escritor es especialista en utilizar el lenguaje: parte de su trabajo está en examinar y comprender cómo lo utilizan otros. Desde luego, que pueda hacerlo no quiere decir que “deba hacerlo” en el sentido de que la red se vuelva su único tema literario; lo que quiero decir es que, sin importar cuál sea su tema, la presencia de la red puede volverse determinante y lo será, en todo caso, a partir de su relación particular con el lenguaje.

SinLugar: Tú eres alguien que tiene un bagaje literario plenamente internacional, se nota en tu actividad en red y en tu trabajo publicado. Como miembro de una generación que crecimos sin internet, ¿qué tanto crees que la red esté promoviendo una nueva cultura literaria en México, menos parroquial o nacionalista? ¿Hay algo de eso o no?

Alberto: Hay mucho de eso, pero probablemente no se nota tanto como debería porque la red mexicana, digamos, se usa para promover al mismo tiempo todo lo demás: todas las posturas convencionales, parroquiales, cerradas de otras épocas. Por otro lado, lo más destacado de las nuevas tendencias es, me parece, una especie de cosmopolitismo con dos centros: la literatura española y la estadounidense. (Y en especial, el mercado español y los estamentos críticos estadounidenses.)

SinLugar: ¿Y la literatura mexicana está interactuando con ellos? ¿Como grupo? O con casos aislados…

Alberto: Más de lo que podría parecer. No sólo hay autores mexicanos más o menos jóvenes que están logrando, por lo menos, publicar y darse a notar en editoriales españolas (lo que hace quince años hubiera sido impensable; de entre ellos, Yuri Herrera me parece uno de los más estimables) sino que, por otro lado, una revista como Hermanocerdo puede saltarse trabas de agentes y editoriales y publicar un dossier excelente de cuento estadounidense contemporáneo, para consumo del lector de habla española.

SinLugar: ¿Y esto lo atribuyes tú en parte a nuevas formas de interacción gracias a la red?

Alberto: Al menos, la red facilita las posibilidades de contacto e intercambio. Algo más que está sucediendo es la aparición de ciertos proyectos editoriales internacionales que en otra época habrían sido mucho más difíciles, y la mayoría están centrados en publicaciones virtuales. Un ejemplo es la serie de antologías que están haciendo autores como Salvador Luis, quien dirigie la revista losnoveles.net y cada tanto puede convocar a autores que conoce por esta vía para proyectos impresos.

SinLugar: ¿Cómo comenzó el concurso de Las historias?

Alberto: Un poco por azar, como acostumbra suceder… Estaba buscando algo que hacer para volver a mi bitácora más estructurada y explorar un poco más profundamente lo que se puede hacer con el blog. La primera imagen que propuse la eché “al aire”, sin proponerla como un concurso, y no tuvo ninguna respuesta. De hecho el concurso comenzó propiamente con la segunda entrega, que quedó etiquetada como concurso y “enmarcada” con bases y la idea de un premio. Y a partir de allí no he dejado de hacer una nueva convocatoria prácticamente cada mes.

SinLugar: ¿Y cada mes hay respuesta?

Alberto: Sí, con las altas y bajas que cabe esperar. En los mejores meses los lectores han enviado más de un centenar de trabajos y has discutido los concursantes con ahínco, lo que me parece muy satisfactorio.

Pienso en Las historias como en una bitácora de creación literaria, práctica más que teórica y, desde luego, que informativa en el sentido convencional (apenas llego a publicar “noticias” en el sentido convencional). Parte de lo que me gusta del concurso y de algunas otras secciones es que sirven para alentar la escritura creativa (no reactiva) de otros.

SinLugar: Siempre me ha gustado de tu propuesta que “no es todo sobre tí” sino que también catalizas el trabajo de otros. Inspiras. Creo que esto se facilita al usar plataformas como el blog, permitiendo comentarios, tuiteando, compartiendo vínculos, etc.

El blog todavía le gana a las redes sociales; Facebook tiene una estructura demasiado rígida, por ejemplo, y Twitter es difícil de sondear hacia atrás, hacia el pasado.”

Alberto: Gracias. Es cierto: lo mejor que hay en todo esto es esa posibilidad de compartir. Una idea que me gusta es la del blog como “cámara de maravillas”: acopio de todo lo que pueda interesar a una conciencia particular, de modo que esté disponible para que un visitante lo vea en el orden que quiera y encuentre puntos de contacto que el propio creador (coleccionista, curador) no ha previsto. (En esto el blog todavía le gana a las redes sociales; Facebook tiene una estructura demasiado rígida, por ejemplo, y Twitter es difícil de sondear hacia atrás, hacia el pasado.)

SinLugar: Quisiera que nos platicaras cómo es que a tí se te da esto que no veo que sea una actitud generalizada; la de construir compartiendo e inspirando, en el contexto de la escritura, de la literatura en México.

Creo que a los escritores en México, a la mayoría, les da miedo perder su estátus si publican en la red… y mucho menos darían espacio a que otros (potenciales competidores) escriban también…

Lo mejor que hay en todo esto es esa posibilidad de compartir. Una idea que me gusta es la del blog como “cámara de maravillas.”

Alberto: Por desgracia es verdad que la idea de competencia es muy fuerte. Es notable que muchas bitácoras de escritores están como un escaparate más que como una posibilidad de interacción. Pero esa es cuestión aparte. En lo que a mí concierne, creo que todo viene de cómo se engrana lo que hago en la red con mi trabajo de tallerista y de profesor y, sobre todo, con los temas que me interesan para enseñar y para trabajar.

Mucho de lo que hago tiene que ver con la literatura fantástica y otras que se consideran “marginales” por el “establishment” literario nacional. Así que buena parte del trabajo, desde que comencé, ha sido intentar contrarrestar numerosos prejuicios heredados. Para esto, entre otras cosas, sirve la difusión, el compartir información.

Al poder político, como es evidente, le importa poco todo esto.”

SinLugar: ¿Qué tipo de prejuicios heredados? ¿Los puedes ennumerar?

Alberto: Algunos de los más relevantes son:

1. La idea de que la narrativa mexicana es “naturalmente” realista y orientada a la discusión o la metaforización de lo político.

2. La idea tradicional del intelectual como el estatus “ideal” de un escritor: la idea de que lo fundamental es que el trabajo influya en las élites y permita el acceso al poder.

3. El prejuicio que favorece a los géneros narrativos “puros” y en especial a la novela, entendida como se entendía (por lo demás) en el siglo XIX.

Ni siquiera en esta época (en que al poder político, como es evidente, le importa poco todo esto) se han dejado de lado las concepciones del arte como subordinado a ese poder y regido por el conjunto de dogmas verticales que imperaron durante la mayor parte del siglo pasado.

SinLugar: Me parece que poco a poco, desde tus espacios, has ido creando una importante insurrección…Me gustaría que más gente lo reconociera. Porque uno pensaría que sigue rigiendo la idea que se es escritor para acabar siendo agregado cultural, o al revés…

Alberto: Justamente ese es el problema con esos prejuicios, que, por lo demás, tienen el efecto adicional de ocasionar desconfianza o desprecio por la figura del escritor, a quien se ve en muchas ocasiones como un parásito.

Una ventaja de la red es que es posible contrastar muchas visiones diferentes de las cosas.”

SinLugar: Sin embargo existe esa idea entre mucha gente… pero me gusta que no te dejas abatir por ese tipo de cosas. Muchos hubieran dejado lo del concurso a la primera al ver que no había respuesta… pero insististe.

Alberto: Una ventaja de la red es que es posible contrastar muchas visiones diferentes de las cosas. Y la ventaja (a la vez que la dificultad) de un espacio libre en la red es que es posible ensayar muchas posibilidades sin que haya el peso (o la obligación) de entregar una “obra terminada” en el sentido tradicional.

Una de las grandes posibilidades todavía sin explorar de la red en México tiene que ver con el apoyo de la distribución de los libros.”

SinLugar: Sí. El otro día ví que a través de un tuit un lector tuyo se puso en contacto contigo y conseguiste que la editorial le consiguiera uno de tus libros… Antes eso hubiera tomado meses…

Alberto: Eso estuvo buenísimo. Me encantaría que contactos así se volvieran más frecuentes, porque una de las grandes posibilidades todavía sin explorar de la red en México tiene que ver con el apoyo de la distribución de los libros, que en general tiene (como sabes) muchísimas dificultades. Y ni hablar de lo que podría suceder, cuando la tecnología empiece a abrirse paso de veras, con los libros electrónicos.

SinLugar: Así es. Se habla de la brecha digital, pero al mismo tiempo la polarización social es tal que los lectores de ciertos libros impresos sí tienen acceso a ciertas tecnologías… (pero no a libros). Hay más internet cafés en México que librerías. La red y libros en plataformas digitales podrían acercar, en lugar de alejar, a potenciales lectores con libros nuevos o recientes de autores mexicanos de los que han oído hablar pero que son de carácter casi mítico en sus localidades…

Alberto: Cierto. Y el problema es más apremiante porque sucede también con autores más o menos “canónicos”, incluyendo muchos que se encuentran en los planes de estudio de las escuelas. El texto más visitado de Las historias, por ejemplo, es un cuento de Amparo Dávila, una autora extraordinaria cuyos libros se distribuyen poquísimo. Y en los comentarios del sitio se ve cómo muchos lectores vienen a buscar “el resumen”, “la esencia”, “el mensaje” del cuento, que es lo que acostumbran pedir muchos profesores.

SinLugar: Sí. Y seguro el texto no está en sus bibliotecas, o no hay la costumbre de ir a la biblioteca (o no hay biblioteca) o no la saben usar y Google está ahí a la mano… Es decir, en las bibliotecas pasa también. Hay más demanda de copias de libros introductorios, explicativos, sobre ciertos autores que las obras propiamente. Ahora, cuando esos libros no existen…

La idea de la lectura que tiene el sistema educativo nacional es la de un proceso estrictamente utilitario, sin placer ni creatividad.”

Alberto: Exacto. Y el problema se agrava porque la idea de la lectura que tiene el sistema educativo nacional es la de un proceso estrictamente utilitario, sin placer ni creatividad: encontrar la información que se pide y ya.

SinLugar: Pero tú has creado una comunidad alrededor de tu blog y tus clases y tus tuits donde hay placer por la lectura y la escritura. ¿no?

Alberto: Así lo espero… Ese placer es de las cosas que más me alentaron a dedicarme a esto.

SinLugar: ¿Algún último comentario para cerrar la conversación?

Alberto: Releyendo lo que hemos conversado pienso en esto: otro prejuicio muy asentado en México alrededor de la literatura es que se trata de una actividad cuyo único sentido está en su “producto”: como influye en otros, cómo se vende, cómo se percibe, cómo impulsa el estatus (el “standing“) del escritor.

Tal vez sea por esto que, al contrario de lo que sucede en otros países, en México apenas se hable de creación literaria, de la parte práctica del asunto. Aquí apenas tenemos literatura sobre el asunto: nos falta nuestro John Gardner (y nuestro Gordon Lish).

En cambio, parte de lo mejor que he podido descubrir en estos años es una disposición para abordar la escritura como camino, por así decir: como proceso de (auto)descubrimiento y de relación con el mundo. Se da en la red y esto es de lo más interesante que pasa en ella, al menos para mí.

Como dicen en Tuíter, “pues eso”…

La entrada de Wikipedia sobre Alberto Chimal está aquí.

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3 comentarios on “Alberto Chimal: “Lo mejor que hay en todo esto es esa posibilidad de compartir””

  1. ursulafb dice:

    Me encanta leer a Chimal en papel, mi ejemplar de Estos son los días está firmado por él y es uno de los libros a los que siempre regreso, pero Las Historias es un taller de narrativa en línea que todo apasionado de la literatura debe visitar. Buen ejemplo del equilibrio entre la literatura “análoga” y la digital :)

  2. aguillonmata dice:

    que al poder político no le importe la escritura en particular ni el arte–o la discusión del arte–en general y que al escritor se le considere en méxico un parásito se debe a la falta de lectores. el empuje de chimal para nuevos escritores me parece muy positivo, pero hace falta uno análogo para estimular al lector. cómo afecta la red este caso no lo sé: se abren puertas mediante redes sociales y blogs, pero la lectura se acelera y a la postre se trivializa: he presenciado reproches contra lóbo antunes o thomas mann debido a su extensión y en cambio he visto vindicaciones obscenas de los géneros “micro”, ¡todo esto entre escritores y académicos!. a todos nos consta que chimal tiene una opinión muy positiva de los micro relatos. yo los odio, pero si observo la realidad de la lectura y específicamente la realidad de la lectura en internet me doy cuenta de que el loco soy yo. un ejemplo para reír y llorar: cruzo el atlántico con mucho trabajo extra y gastando mucho dinero con el solo fin de transportar algunos de mis libros; al llegar, mi suegra me regala un kindle con capacidad para seiscientos mil ejemplares. yo pienso entristecido que la mujer que, al parecer, más libros ha leído en el mundo es una británica de noventa y un años que se acercó a los veinte seis mil libros leídos. como que el kindle termina gustándome. ¡chingá!

  3. […] como cámara de maravillas y la vida en línea y sus posibilidades. La entrevista se puede leer aquí. […]