Periodismo y transparencia: lineamientos editoriales

de la página de lineamientos editoriales de la BBCEn un comunicado de prensa público distribuido en Internet hoy 12 de octubre de 2010, la BBC dio a conocer sus nuevos lineamientos editoriales. Éstos pueden ser consultados por cualquiera con acceso a Internet aquí.

Es admirable la forma en que la corporación británica hace públicos sus estándares de una manera bastante accesible; la plataforma en línea que ofrece la base de datos es clara y sencilla, además que ofrece al menos cuatro métodos de acceso a la información incluida (orden alfabético, por sección, mediante un motor de búsqueda por palabras y a través de las pestañas principales en la barra superior).

Con ejercicios así la BBC comprueba que el periodismo y las grandes organizaciones pueden ser transparentes en la forma en que operan. Esta información no es sólo para los profesionales que en ella laboran o para especialistas que investiguen el tema; los lineamientos están abiertos al público en general, y así ofrecen más formas de comprender los modos en que se toman las decisiones editoriales en la BBC.

¿Algún día veremos que medios como Milenio, Reforma, TV Azteca o Televisa publiquen de manera amplia, honesta y transparente sus lineamientos? Ser una empresa “socialmente responsable” significa ser capaz de explicar, permanente y abiertamente, la forma en que se opera. La información es poder, pero la información no son sólo los datos, sino la forma en que se accede a ellos y se distribuyen. Ojalá alguien esté aprendiendo algo de los ejemplos que, como éste, nos devuelven la fe en un periodismo responsable.


“e-Democracy”: Mala fama (y échate a dormir)

Es ya lugar común decir que Twitter en particular se ha vuelto un mecanismo ideal para procesos de participación ciudadana. Facilita el intercambio casi instantáneo entre individuos (por ejemplo, ciudadanos y medios; ciudadanos y representantes políticos y/o servidores públicos) que hasta antes requerían de procesos más complejos o tardados.

Aunque las barreras sociales, económicas e ideológicas o intelectuales se suelen traducir a las relaciones en redes sociales en línea (pues al fin y al cabo éstas son expresión de las mecánicas sociales off line), la rapidez e incluso precisión con que Twitter permite que el ciudadano interpele a autoridades que hasta antes estaban protegidas por modelos cercados o hiper-burocratizados es a veces deslumbrante.

Gracias a la labor en Twitter del doctor Alejandro Pisanty nos enteramos de la propuesta (ya aprobada, sin consultación pública notable, mucho menos en Internet) del “Congreso Digital”, la cual fue orquestada por Roberto Albores Gleason, hijo de Roberto Albores Guillén y Diputado Federal por el VIII Distrito Electoral Federal de Chiapas a la LXI Legislatura (2009-2012).

La idea de Albores Gleason para eficientar la democracia mexicana es más bien de índole infraestructural, costándole al erario (al menos) 120 millones de pesos. Algún proveedor de tecnología, Wifi y 3G hará buen dinero con el contrato. A reserva que hace falta un análisis detallado del “Congreso digital”, queda claro a primera vista que no propone un cambio de actitud, es decir un cambio cultural en las prácticas de los diputados en el congreso.

Alguien que no hace su trabajo o no hace su trabajo bien no lo hará bien sólo porque se le den nuevas herramientas. Los procesos democráticos abiertos, transparentes, colaborativos y participativos no se adquieren con equipo de 120 millones de pesos; se desarrollan a través de estrategias planificadas que impliquen cambios culturales de paradigmas y procedimientos de índole tanto ético como pragmático.

La dolorosa paradoja es que much@s hemos insistido en la urgencia de incorporar las herramientas de interacción de la red para el ejercicio participativo democrático y mejorar las relaciones entre ciudadanía, medios masivos e instancias de gobierno. Sin embargo, debe quedar claro que en el contexto de la situación actual en México esta propuesta se antoja no sólo apresurada y convenenciera, sino plenamente inmoral.

Fue a través de @apisanty que leímos que Gerardo Flores, (en Twitter @GerardoFloresR) quien según su perfil en la plataforma de microblogueo es “Diputado Federal (PVEM), Tabasco, Presidente Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía; Srio. Comisiones de Comunicaciones y Energía; Economista (ITAM),” confesó “no conocer la iniciativa.”

Al parecer para el diputado esta es una respuesta válida. Cuando le sugerimos que entonces lo que procedía es que la conociera (dándole además el vínculo a la Gaceta Parlamentaria donde se incluye la propuesta en cuestión), el diputado, entre risas, dijo que sabía “de dónde bajarla” y pidió que no le hciéramos “mala fama.” Si sabía de “dónde bajarla” [sic], ¿por qué no la conocía entonces? ¿Y no es su trabajo conocerla e informar de ella, cuando se requiera, a los ciudadanos?

Al parecer, para muchos este tipo de interpelación es “vociferación sin restricciones” y es señal que “se ha abandonado la reflexión cívica“, pero para muchos ciudadanos el sentir es que los nuevos recursos deben implicar un cambio de actitud (ya no hay excusa para no estar enterado ni para ignorar a los ciudadanos). La democracia “digital” no es tan distinta a la democracia “analógica”. Si acaso debería ser muchísimo más barata, y no más onerosa, que los mecanismos hasta ahora instrumentados, que tan pobres resultados dan. La diferencia no es infraestructural; la diferencia es ética y procedural.

Así que señor diputado, respetuosamente, no es cosa de broma; no es el ciudadano el que le hace mala fama. La responsabilidad es de usted. Para eso se le paga.

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