Sobre Hero Reports y Civic Media

Hay dos sitios en el mundo que nunca he visitado físicamente. Una vez estuve en Cambridge, MA, pero fue hace ya varios años y en ese entonces no sabía de ellos, o incluso si ya existían. Sin embargo he estado en estos dos lugares muchas veces una y otra vez a través de la Internet. Son dos proyectos institucionales admirables que cotidianamente me inspiran y llenan de ideas.

Uno es el Berkman Center for Internet & Society de la Universidad de Harvard, y el otro es el Center for Civic Media del MIT.

Ethan Zuckerman. Photo by Joi Ito (CC-BY-2.0)

El mundo es amplio pero también puede ser muy pequeño. A través de las actividades gratuitas en línea del Berkman fue que supe del trabajo de Ethan Zuckermann, quien fue co-fundador de Global Voices Online, y que es el proyecto que convocó a este Festival de Blogs sobre México y la violencia en el que hemos estado participando. Siguiendo su trabajo fue que descubrí la existencia del Center for Civic Media, pues resulta que Ethan también era miembro de éste. Apenas en junio de este año se anunció que él sería el nuevo director del centro (ver aquí y aquí).

Bueno, resulta que una cosa lleva a la otra, y recientemente me enteré que uno de los proyectos del Center for Civic Media se llama Hero Reports, una iniciativa que describen como

a campaign of positive thinking. It gives citizens a place to report acts of civic courage and other positive contributions to society that they have witnessed. We believe that given the right tools all citizens can create a stronger sense of civic pride and help build a more civil society.

[Traduzco rápido: Una campaña para el pensamiento positivo. Ofrece a los ciudadanos un lugar para reportar actos de valor ciudadano y otras aportaciones positivas a la sociedad de las que hayan sido testigos. Creemos que si se les da a los ciudadanos las herramientas necesarias éstos pueden crear un mayor sentido de orgullo cívico para ayudar a construir una sociedad más cívica.]

Nos dicen también que la instancia más exitosa de este proyecto ha sido precisamente el implementado en Ciudad Juárez, y que se conoce en español como Crónicas de héroes.

Mediante una campaña de difusión y de integración-compromiso público, el equipo dirigido por Yesica Guerra, trabajando con Tec Milenio, Tec. de Monterrey campus Juárez, IADA, Preparatoria Allende, Uniendo Esfuerzos por Juárez, ha animado a ciudadanos a reportar casos de “heroísmo” cívico, geolocalizándolos y visualizándolos en un mapa interactivo.

El proyecto de Juárez es uno de dos activos bajo la iniciativa de Hero Reports, el otro siendo Kazajstán. Puedes leer una descripción del proyecto en México en español aquí.

Aquí una entrevista con Yesica [¿o Yessica?] sobre Crónicas, del blog de la Knight Foundation:

Le deseamos lo mejor a este proyecto. Sobre todo esperamos que sea sustentable y que no se le abandone una vez que el presupuesto o las becas se terminen. En caso que no quede de otra más que cerrar el ciclo del proyecto, ojalá haya también una estrategia de preservación digital para que este importante trabajo no se desvanezca y finalmente pierda para siempre.

Tú puedes ayudar a que este tipo de iniciativas se conozcan más en el resto del país. Quizá te inspire para pensar de qué formas similares (o completamente diferentes) podemos seguir usando tecnologías accesibles para generar sentidos positivos de comunidad y de civismo.


“México es algo como un enigma personal”

Juan Arellano, de Lima, Perú, edita para Global Voices en Español.

A él le debemos la iniciativa del Festival de blogs: México – Ciudadanía, violencia y blogs, que comenzó ayer.

Juan escribió este recuento personal sobre el festival, y les invitamos a que lo lean, y a que hagan “clic” en los vínculos que ofrece.

Gracias, Juan.


Instrumentos para matar

Hotbed Info

photo via Hotbed Info

El día de ayer el filósofo y empresario A.C. Grayling publicó una editorial en la edición dominical del diario Británico The Independent titulada “¿Qué sería Breivik sin un arma?”.

La nota hace una pregunta fundamental: ¿por qué, en los reportes de la masacre xenófoba perpetrada por el noruego Anders Behring Breivik, no se ha cuestionado el papel del tráfico legal e ilegal de armas?

Grayling hace dos observaciones: que el tráfico de drogas y de armas están intímamente relacionados, y que la legalización de unas (al estilo del tabaco y del alcohol) y la prohibición y estricta regulación de las otras podría salvar miles de vidas. Para esto menciona, en frase parentética, el ejemplo de México.

Dice Grayling (traduzco):

El mundo está de cabeza en la mayoría de las cosas, pero en nada tanto como en el hecho que un loco puede comprar un arma, un instrumento extremadamente peligroso, en una tienda estadounidense o noruega, pero las “drogas” están prohibidas y perseguidas y legisladas a un alto costo para la sociedad. De hecho, las ironías son mayores: ya que las drogas (a excepción de algunas de las más peligrosas y dañinas, como el alcohol y la nicotina) se criminalizan pero el negocio de armas no, los cárteles que trafican las drogas se matan los unos a los otros con las armas, y no infrecuentemente también matan a los policías que les persiguen. Este es un claro ejemplo de la irracionalidad del estado de cosas. Prohibamos las armas y pongamos a la heroína bajo las mismas leyes que el alcohol –los tontos continuarán abusando de ambos, haciéndose daño principalmente a  si mismos: el abuso de armas daña a otros, y también en ocasiones a demasiados– y de un plumazo billones de dólares y miles de vidas (pensemos en México) serían salvadas.

Grayling propone que las armas deberían llamarse “instrumentos para matar altamente peligrosos”, y sugiere regular su tráfico legal con propuestas concretas: sólo aquellos autorizados y capacitados para ello podrían hacer uso de ellas.

Me sorprendió, por ejemplo, el terrible simbolismo del logotipo elegido por Global Voices para este festival de blogs:

Festival de Blogs: México, Ciudadanía, Violencia y Blogs

¿De qué manera hemos normalizado el papel definitivo del acceso a las armas en el conflicto de la droga en México? ¿Cuáles son los peligros de acostumbrarnos a su presencia y apariencia, y hasta cuando lo vamos a tolerar? ¿Cuándo quedará claro quiénes son los verdaderos culpables de que el periodismo cotidiano se haya vuelto una nota roja permanente?

Por supuesto, todos sabemos que el tráfico legal e ilegal de armas (como el de las drogas y el petróleo) es lo que mueve al mundo (y le destruye). Reportes sobre la Mara Salvatrucha, por ejemplo, han dejado claro que los que más se benefician del negocio billonario de la droga no tienen tatuajes ni viven en asentamientos irregulares.

Son las comunidades empobrecidas y aterradas, jóvenes sin educación ni acceso a mecanismos de injerencia en la vida pública por medios pacíficos, los que, anestesiando con marihuana y cocaína el dolor del luto perpetuo de comunidades fracturadas, son perpetradores directos, y sin embargo intermediarios, víctimas directas y chivos expiatorios de la violencia vuelta life style (Liebel 2004, PDF).

Breivik, sin embargo, no es víctima de esta violencia directa y simbólica. En el seno de uno de los países más desarrollados del orbe, el acceso a las armas posibilitó la transformación de su xenofobia en preclaros actos de terrorismo. En México, Centroamérica y otras regiones en vías de desarrollo el acceso a las armas tiene otras lógicas y procesos.

De cualquier forma, en ambos casos urge preguntarnos a quién beneficia que los gobiernos no tomen en serio el debate sobre la re-legalización y re-clasificación de las drogas legales e ilegales y sobre la atrocidad que es el libre comercio de armas en los países ricos.

Es en este panorma que resulta curioso que Daniel Ávila Camacho, en Interrelationship between Drug Trafficking and the Illicit Arms Trade in Central America and Northern South America” [PDF]  diga que “drugs and arms are inoffensive phenomena in themselves, but, depending on the context in which they are used, they can be either beneficial or harmful to societies and individuals.” [Las armas y las drogas son fenómenos inofensivos en sí mismos, pero dependiendo del contexto en que se usen, pueden ser benéficas o dañinas a las sociedades e individuos.” Mi enfásis].

Grayling anticipa en su nota el argumento típico de las derechas estadounidenses, aquél que afirma que “las armas no matan; las personas sí.” ¿Qué significa “un fenómeno en sí mismo”? ¿Existe tal cosa? Y, ¿no son ciertos “fenómenos” más directamente propensos a resultar mortalmente “dañinos” que otros, independientemente de contexto de uso? Y, si admitimos un estado de cosas dominado por la más absoluta incompetencia y corrupción, ¿cómo confiar en que habría algún modo en que drogas y armas (sobre todo juntas) resulten no “dañinas”?


Día de acción bloguera: agua

Hoy es (fue) el Blog Action Day, dedicado al agua. Más de 5,000 blogs de 138 países están participando.

Puedes firmar su petición para llevar agua limpia a quienes la necesitan aquí. No cambiará el mundo, pero tampoco te quita nada firmar.

A través de ellos descubrimos que Change.org tiene este servicio en línea gratuito y simple para crear peticiones para causas humanitarias y formas de reunir fondos y promoverlas.

Nos hubiera gustado participar más activamente pero lamentablemente nos fue imposible. Gracias a Global Voices por pasar la voz…

Esta causa nos obliga a re-pensar la forma en que usamos el agua los que tenemos el privilegio de tener acceso irrestricto a ella. ¿Cómo lavamos lo platos? ¿Cuánto tiempo te tardas en bañarte? Cosas simples que tienen grandes consecuencias.


A través de la red, no más impunidad mediática

1984 no era un instructivoHubo una vez un tiempo en que quienes tienen el poder de los viejos medios masivos de comunicación (radio; televisión; revistas y periódicos; anuncios espectaculares) reinaban campantes con toda impunidad en México. Al mismo tiempo que Televisa exportaba sus productos a toda Hispanoamérica, contaminando el continente (y España) con su bajísimo nivel de calidad, México estaba prácticamente solo, a merced de la impunidad de medios unidireccionales, impositivos. En esos tiempos el espectador no podía más que recibir pasivamente o vivir frustrado ante la incapacidad de tener injerencia en la forma en que el país se quería representar (en noticias, telenovelas, programas infantiles; incluso “culturales”, etc.)

Como lo explicó en este blog Antonio Martínez en su post de ayer, incluso diez años avanzado el siglo 21 los viejos medios (Televisa, TV Azteca) todavía siguen imponiendo una cultura basada en modelos impositivos. Al igual que los políticos de la vieja guardia (sin importar su edad), los empleados de las televisoras siguen utilizando las herramientas de la red 2.0 como si fueran el radio o la televisión: desean un máximo nivel de control vertical arriba-abajo, donde el medio impone su visión sin que el receptor tenga verdadera capacidad de réplica en términos equivalentes.

Consciente o inconscientemente, la tuitósfera mexicana hasta hace muy poco tiempo todavía replicaba en su gran mayoría estos viejos modelos basados en la imposición y que permiten la impunidad del poderoso sobre el ciudadano común. Los empleados de las empresas “comunicadoras” podrán estar ahora en un medio cuya esencia es aplanar el terreno, democratizar las relaciones de poder y convertir a los que fueran receptores en productores (Twitter), pero su discurso y su forma de usar la plataforma sigue siendo “a la antigüita,” es decir, basado en la prepotencia y arrogancia del poder impositivo.

Como el medio masivo tiene la capacidad de inventar la realidad (literal y metafóricamente) , como en la novela de George Orwell (o el cómic de Alan Moore), todo aquél que se atreve a intervenir en la forma en que quieren (y de hecho en gran medida logran) re-escribir la historia se vuelve un disidente.

Ya que la televisión mexicana y sus “celebridades” y figuras le tienen sin mayor cuidado al resto del mundo, ésta se ha beneficiado de este aislamiento para gozar de incluso mayor impunidad para ejercer diferentes niveles de violencia simbólica y física (sobran anécdotas de actos violentos de prepotencia por parte de empleados y “artistas” de las televisoras en las calles de México). Poco a poco la red está cambiando esto.

En otros tiempos la actitud violenta y gangsteril de Víctor Trujillo en televisión nacional se hubiera quedado en los entripados locales. Gracias a la red a través de YouTube, blogs y Twitter, que rápidamente respondieron y dieron a conocer el episodio públicamente (haciéndolo accesible a quienes no estaban viendo la televisión en ese momento), la impunidad mediática de Televisa, protegida por su gigantismo, el estado mexicano y el aislamiento y la falta de interés internacional, está poco a poco siendo minada.

(Que quede claro que no justificamos aquí las acciones de quien se hacía pasar en Twitter por alguien más: sin embargo en la red esto es un fenómeno común y Twitter tiene lineamientos y procedimientos claros para solucionarlo por la vía de la legalidad. Las amenazas de Trujillo en televisión nacional son a todas luces ilegales e intimidantes para cualquiera que use la red para expresar su punto de vista. Las amenanzas de Trujillo son una forma de violencia simbólica; la del discurso del poderoso que tiene en su mira y puede aplastar al otro.)

Global Voices reportó el incidente ayer mismo, ligando a nuestro post sobre Brozo ayer aquí. Global Voices es una comunidad internacional de bloguer@s que reportan sobre medios ciudadanos a nivel mundial, una iniciativa apoyada por el Centro Berkman de la universidad de Harvard, la fundación MacArthur, Reuters, la Fundación Ford, el Open Society Institute y otros. Es decir, no estamos hablando de la caricatura del tuitero como “troll” y parásito social, que, aterrados de la democratización informativa, tanto le gusta dibujar a los medios establecidos.

Xeni Jardin de Boing Boing también recogió la noticia (también ligando a Global Voices y a SinLugar) y el post generó comentarios de todos tipos en inglés y en español.

Antes los gigantes de la telecomunicación, como dictadores latinoamericanos, se beneficiaban del silencio y de los gritos perdidos en un territorio amplísimo y distante. Hoy el mundo es, a pesar de todas las diferencias, aún concretas e insalvables, más pequeño. Estamos hablando y el mundo está escuchando. Lo que pasa en México no se queda sólo en México. Hay testigos. Televisa y sus secuaces no nos silenciarán.

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