Una respuesta, clara, nítida, formal al respecto

Nueve minutos con 48 segundos en la historia de México.

Preguntó, y le respondieron.

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Correspondencia con Pablo Hernández Hernández

Pablo,*

cómo estás. Te escribo para saludarte y solicitar una suerte de consuelo. Ayer revisé comentarios de Arendt sobre Hegel en busca de una idea de voluntad; esto hallé: pues lo que se concibe mentalmente es y lo que es es sólo por aquella concepción, el mundo de nuestro interés, el mundo histórico, se nos debe. Pero he aquí que un hipotético ser de puro pensamiento permanecería en un presente interminable, por lo que, para Hegel, es la mente lo que produce el tiempo—y la historia en consecuencia—no por virtud del pensamiento, sino de la voluntad. A esto se debió, según Arendt, la idealización de Hegel de la Revolución Francesa, en la que los hombres se atrevieron a voltearse de cabeza, sosteniéndose en sus pensamiento y voluntad, y construyendo la realidad de acuerdo con ambos. El consuelo que te pido es intelectual y se me exige frente a las noticias de ayer domingo en que se anuncia para mi sorpresa el endurecimiento del discurso de Merkel respecto de los inmigrantes internacionales en territorio alemán—con un claro guiño ya generalizado contra el mundo musulmán. Considerando el contexto actual en Alemania que tan bien conoces y el global en que construimos un mundo histórico cada vez más pobre de pensamiento—y quizá esto quiera decir excedido de voluntad—, qué tan injustificada es mi sorpresa; qué tan súbito o predecible te parece el giro que ha dado Merkel. Y: qué significa, en tu opinión, tal anuncio, el del supuesto fracaso de un proyecto multicultural del que nosotros dos, tanto a nivel profesional como personal, íntimo, nos hemos beneficiado.

(18-10-2010)

Bueno Sergio, tomo ahora la palabra…

Uno de los más complejos ideales de la modernidad post-ilustrada o pre-romántica, es decir la de Hegel, es el de construir sistemas filosóficos que den cuenta de su propia época a partir del concepto y no solamente de la selección, recopilación, narración e interpretación de acontecimientos. Hablar de una época entonces se veía ligado necesariamente al relato de lo que el ser humano hace, y lo que este hace es justamente historia. Como cuando conocés a alguien y esa persona quiere saber quién sos, te pregunta de inmediato qué haces y vos contestás contando tu historia. Por eso es importante la combinación de pensamiento y voluntad, porque es justamente la combinación que define a lo real en cuanto se manifiesta en la manera humana de existir, es decir, haciendo historia(s). Ahora, la historia tiene resortes que la ponen en marcha, eso es lo que quiere explicar Hegel y la pregunta además es ¿quién o qué marcha por la historia? la respuesta de Hegel es: el espíritu, que marcha dialécticamente por la historia, pero un espíritu que no se identifica con el yo, con ningún yo (ni siquiera con Napoleón aunque Hegel en algún momento haya pensado que sí). Acá es donde el sistema hegeliano se convierte en “idealismo alemán”.
Las noticias recientes que salen de toda Europa sobre la identificación de los problemas de los niveles nacionales y comunitarios europeos de convivencia y sociabilidad con la integración de grupos de personas que han migrado desde fuera de Europa hacia ella, pueden interpretarse desde este contexto de la filosofía hegeliana de la historia y del espíritu. Primero porque el problema de la época de Hegel era también el de la integración de una Europa que iniciaba su industrialización, la formación de los Estados-nacionales, llena de guerras, comandada (amenazada por Napoleón) y con la aspiración de conformarse como unidad cultural cúspide de la humanidad (habría que repasar qué dice Hegel de la esclavitud y de América, Cfr. Susan Buck-Morss: Hegel y Haití. Las posibilidades de conciliar esto están todavía en la mesa de discusión en Europa, se está discutiendo lo mismo: en qué radica la unidad de Europa, y desde la historia de Alemania en el siglo XX estaba claro que este era el país con más compromisos y responsabilidad de cuidado en la elaboración de discursos sobre identidades nacionales o europeas.
Las declaraciones de Merkel me parecen fuera de lugar… una reacción calculada políticamente como respuesta electoralista a las declaraciones del Ministro Presidente que afirmaban que Alemania también es islam. Mediáticamente hay que observar, estudiar y analizar el video de la actividad en que pronunció este discurso, quiénes eran su auditorio y cómo se veían y reaccionaban a estas palabras. El asunto es este, en Francia, Holanda, Suecia, Austria o Italia líderes políticos con poder tienen años de estar elevando el tono de este tipo de discursos racistas contra la migración de trabajadores pobres y se perciben internacionalmente como normales, como la expulsión de los Roma de Francia. Pero cuando esto sucede en Alemania la percepción cambia y la reacción también. En Alemania estas declaraciones de Merkel han avivado la discusión sobre la integración y sobre las pésimas políticas que rodearon en su momento los procesos de invitación de trabajadores a Alemania, de los que se esperaba que trabajaran y no que se integraran a nada, sin embargo se quedaron y tuvieron hijos y nietos alemanes que tampoco recibieron ayuda de ninguna política o programa de integración, ni siquiera cursos de idioma alemán. Ahora parece que la no integración es responsabilidad de los inmigrantes que, además, ya no son inmigrantes sino ciudadanos alemanes. Lo que digo es que lo terrible no es lo que Merkel ha dicho porque en el contexto alemán no fue sorpresa y ha avivado una discusión que se viene dando de muy buena manera con participación de muchísimos sectores desde hace más de una década. Lo terrible es que esto sólo pase en Alemania, mientras en Francia o Italia por ejemplo ya casi que no es necesario que Berlusconi o Sarkozy digan nada, puesto que se expresa el repudio a los extranjeros en la cotidianidad y en las calles como parte de la normalidad.
Ahora, como decís, esta época ha identificado el fracaso de la ilustración, de la racional administración del poder a partir de un peso equilibrado de las voluntades e intereses (individuales y colectivas, nacionales, regionales e internacionales) que conviven en una sociedad, con la desaparición del pensamiento crítico y de las posibilidades de lucha articulada contra las esferas de poder y legitimación. Esto se ve claro en la paulatina, global y acelerada penalización de las formas populares de manifestación: marchas, huelgas, bloqueos, intervenciones en el espacio público, reuniones, iniciativas locales de organización, etc. Y eso es un error, me refiero a la identificación del fracaso de algunos puntos del proyecto de civilización moderno ilustrado con el triunfo de la irracionalidad, el poder represor legitimado, y la ideología del gobierno de los expertos y políticos profesionales, la ruptura radical de los canales entre los grupos sociales y la esfera institucional que los gobierna. Yo no veo el problema en la entrada del poder en las esferas privadas (bio y micro política), ni la solución en la destrucción de las instituciones existentes, porque lo que se me mete a la casa, a la cama, a mi cuerpo no es el poder intencional de unos cuantos, es una estructura sistémica, un dispositivo, una máquina, cuyo funcionamiento es automático, mecánico y devastador (no hay complot), yo veo el problema en otra parte… en la vieja y conocida lógica del sistema y cómo esa lógica ha producido escenarios inesperados, como por ejemplo sistemas democráticos en dónde el que menos votos obtiene sale electo y sin embargo la mayoría lo acepta como gobernante, y su defensa desde la más completa irracionalidad… sí, esa es la producción de zonas de confort autodestructivas, como parte de las nuevas formas de la contradicción, de la paradoja que, según Marx, corre por las venas del capitalismo. Como dice Zizek, hoy resulta revolucionario reclamar racionalidad, porque sólo así se sientan responsabilidades y se justifican acciones, y porque es el irracionalismo, la total falta de educación (en sentido amplio), la que impera y la que es utilizada para imperar.

(25-10-2010)

* Pablo Hernández Hernández es profesor de Estética y de Filosofía Social y de la Cultura en la Universidad de Costa Rica. Ha cursado estudios de posgrado en la Universidad de Potsdam, en Alemania.

Imagen de Frank Plant.

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Jorge Amigo en la radio

por Jorge Téllez

Jorge AmigoDesde el día de ayer, los radioescuchas del noticiero de Carmen Aristegui en MVS Radio se han sorprendido por la aparición de una cápsula publicitaria en donde se recita el currículo de Jorge Amigo Castañeda, Director General del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). El spot, de casi un minuto de duración, sorprende por la total ausencia de intención explícita, hecho que llevó a Aristegui a opinar que se trata de “una campaña cuyo origen y propósito no queda claramente identificado ante la audiencia; origen y propósitos de esta campaña que son distintos a los fines periodísticos de esta emisión”. Agregado al extrañamiento que la cápsula ha causado, el deslinde sorprende también, pues califica como “distinto” de sus fines periodísticos algo cuya intención desconoce: no sabemos qué es, pero estamos en contra, pareciera decir.

Sin intenciones explícitas, sí, pero no sin contexto. El pasado 5 de octubre, durante la sesión plenaria de la Cámara de Diputados, se aprobó por unanimidad la iniciativa de ley propuesta por el Senador Carlos Sotelo para que el Poder Ejecutivo Federal se retire de las negociaciones del Acuerdo Comercial Anti-Falsificaciones (ACTA). En el comunicado de prensa que el IMPI publicó en su página web el 6 de octubre, queda claro el lamento porque esta iniciativa se haya aprobado. Algo más, en 2008 la Secretaría de Relaciones Exteriores propuso la candidatura de Jorge Amigo Castañeda como Director General de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (el documento puede descargarse aquí), puesto que finalmente fue otorgado a Francis Curry.

No queda claro en dónde debemos situar estas apariciones radiofónicas de Jorge Amigo. Apenas el 29 de septiembre pasado se anunció que el Tribunal del Poder Judicial de la Federación (TEPJ), en votación dividida de 4 a 3, instruyó a la Comisión de Quejas y Denuncias del IFE que ordenara el retiro de un spot en el que aparecía Andrés Manuel López Obrador relacionado al Partido del Trabajo y a Convergencia. Del mismo modo, si las cápsulas del Director del IMPI llevan fines electorales, el COPIFE (artículo 49, fracción 4) deja muy clara la prohibición para contratar espacios en radio y televisión dirigidos a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos.

Si las cápsulas no llevan fines electorales, ¿qué buscan? ¿Cuál es el objetivo de publicitar el currículo del Director del IMPI? ¿Cuánto cuestan estas inserciones? ¿Quién las paga? ¿En qué consiste esta campaña autopublicitaria? Nos preguntamos cómo ayuda todo esto a cumplir los objetivos que, en la transmisión misma, se adjudica el IMPI: “otorgar protección a los derechos de la propiedad industrial y evitar los actos que constituyan competencia desleal para los empresarios mexicanos”.

Por cierto, Jorge Amigo estudió en el Instituto Cumbres, por si alguien se lo preguntaba. Para obtener más información sobre Jorge Amigo, escucha el spot.


Legalizar las drogas en México

portada Nexos octubre 2010 "Legalizar las drogas"Celebramos que el último número de la Revista Nexos se pueda leer en línea en su totalidad. Sobre todo para quienes no la podemos conseguir en papel donde vivimos, es un gran regalo poderla leer completa así, aunque se extrañe la calidez y comodidad del medio impreso.

Este número es particularmente interesante pues establece una posición editorial concreta a favor de la legalización de las drogas.

El número también incluye “Legalizar, un informe. De la redacción,” donde se fundamenta la posición de la revista.

Particularmente interesante resulta la discusión de la contraparte estadounidense, en el texto “Legalización en Norteamérica: el lado económico,” de Gerardo Esquivel.

En fin, el número no tiene desperdicio. En estos tiempos de insatisfacción generalizada y falta de propuestas viables, se celebra que Nexos lleve la discusión teórica o intelectual de uno de los problemas más graves del México actual (el narcotráfico y sus consecuencias) al ámbito de la propuesta abierta y precisa. Así la revista prueba que más que sólo entretenimiento o “cultura”, las publicaciones pueden conformarse en “Think Tanks” propiamente.

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#SinLugar en CNN; más sobre el ‘Coloso’

ceci n'est pas une image (fuente: CNN/Expansión)

Nuestro post de ayer fue citado por esta nota sobre ‘el Coloso’ en CNN México.

En más noticias sobre el ‘Coloso’, la lucha por re-escribir la historia del México contemporáneo se sigue librando en Wikipedia. Habrá quien piense que nadie se fija en estas cosas…

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Bicentenario Colosal

Hay ciertas cosas del pasado que deben mantenerse para poder saber de dónde venimos y para darnos una idea de a dónde vamos.

-Marvin Schneider

El Coloso se alza en el Zócalo del DF. Screen grab del video en http://youtu.be/viNVRSTsKec

En México hay quienes están ya hartos de la cuestión del “Coloso”, una escultura monumental comisionada por el Estado mexicano para conmemorar el “Bicentenario”, y que se erigió durante las celebraciones del día de la Independencia de México en el Zócalo del DF, la plaza pública más importante del país.

La escultura en poliuretano es creación del equipo dirigido por Juan Canfield, de “Casa Canfield Escultura y Fundición de Metales.”

Originalmente el debate giró sobre a quién representaba la figura. El mismo escultor Juan Canfield, en entrevista con W Radio y el Canal 11, hizo referencia a la figura del controvertido Benjamín Argumedo, aunque de modo confuso niega que su escultura le represente. [Ver también este artículo de El Economista.]

(La entrada de Wikipedia no estuvo exenta del debate; comparar las versiones que se realizaron el mismo 18 de septiembre aquí; ver también el historial de versiones aquí.).

Sin embargo aún hay muchas preguntas que, dado que se trata de una obra pública diseñada para conmemorar el Bicentenario, debemos hacer. León Krauze tuvo que responder en Twitter a múltiples expresiones de crítica o rechazo al “Coloso”. Se piensa que la polémica es “absurda” e “inexistente.” No lo creemos así. No sólo por cuestión de gustos, ni porque pensemos que estética e ideología sean necesariamente inseparables, ni porque queramos debatir si es un retrato o no. Nos interesa esta discusión y creemos que se debe continuar porque se trata de una escultura comisionada con dinero público cuya función era/es participar en la conmemoración del Bicentenario, una efeméride que no le pertenece a nadie sino a tod@s.

Sí, es una escultura, y como tal, en el sentido más laxo del término, podría calificarse como una “obra de arte.” Llamarla, como un objeto o expresión, “arte”, la integra de hecho al ámbito de lo estético. Sin embargo, es falso que la estética y la política (y sobre todo la ideología, que define e incluye a ambas) se excluyan. Por lo tanto, la discusión sobre esta escultura pública (como de cualquier obra, artística o no) no puede ser nunca sólo “estética.” La decisiones estéticas, conscientes o no, siempre son decisiones políticas (en el sentido amplio y correcto del término). Por lo tanto esta discusión no es sólo “cuestión de gustos”, lo cual relativiza y evita un debate serio sobre sus implicaciones.

El “Coloso” pertenece al ámbito de lo político (en todos los sentidos del témino) y lo ideológico al menos en dos niveles elementales. En primera instancia, como hemos dicho el “Coloso” fue comisionado por el Estado Mexicano a través de la Secretaría de Educación Pública, con dinero público (a través de los impuestos pagados por los ciudadanos). En segunda instancia, se trata de una obra monumental pública, instalada en el Zócalo capitalino, cuya misión es conmemorar el Bicentenario, una efeméride nacional que se supone representa valores intrínsecos a la nación mexicana y sus habitantes.

Ahora, por un lado, resulta obvio decir que los ciudadanos mexicanos tienen derecho a opinar si una obra pública les gusta o no. Por otro lado, esto no quiere decir que el debate, la opinión (la “doxa”) sobre el “Coloso” concluyan ahí o deban concluir ahí. Ya que esta obra tiene como misión conmemorar algo tan importante para México política e ideológicamente, las dudas son naturales e inmediatas. Como ya se ha mencionado, al explicar sus motivos y procesos, Juan Canfield dijo haberse sólo “basado” en los rasgos de Bejamín Argumedo [está documentado en la entrevista con León Krauze de W Radio promovida por Canfield mismo a través de su cuenta de Twitter y página de Internet.]

La Secretaría de Educación Pública, en un comunicado fechado el 19 de septiembre, declaró que “Es indebido que se busque politizar la producción artística de los creadores del Coloso” y aseguró:

El rostro del Coloso no retrata ningún personaje en particular y no tiene una identidad específica. No tiene nombre ni apellido. Así lo expresaron sus autores Jorge Vargas y Juan Carlos Canfield […]”

Abajo nuevamente la entrevista con Canal 11:

De nuevo, esto no aclara todo. Como obra monumental a instalarse en el Zócalo, ¿cómo creer que el “Coloso” no representa a nadie? Cuando uno ve una escultura antropomórfica conmemorativa de este tipo, ¿no es lo primero que uno hace ver a quién representa la obra? Caray, ¡si hasta de las arañas gigantes se lo pregunta uno!

Conmemorar (Del latín commemorāre) significa “hacer memoria.” ¿A quién recuerda el “Coloso”? ¿Para qué? ¿Para quienes? Y si la idea era no representar a nadie en particular… ¿por qué no una “Colosa”? ¿Una Adelita? ¿Por qué este tipo?

Adelita, colosa de la revolución

Revisemos la entrevista con Canal 11. Canfield (el primero en hablar; de barba), declara: [0:22-0:39]

[Argumedo] es un personaje medio perdido en la historia […] pero no.. no se le [tartamudea] se le seleccionó… por… este… por su participación en la revolución… sino más bien por su aspecto físico. Un hombre muy fuerte, con un carácter, con unos bigotes así super revolucionarios [sic]…”

Más adelante, en el mismo video, vemos y escuchamos a una persona no identificada que el espectador asume parte del equipo principal de trabajo explicar: [0:49-1:03].

…pues tenemos trabajando a cinco escultores… cinco escultores… y…. las demás personas… pues son trabajadores de la construcción, ¿no?… son trabajadores de la construcción. Albañiles. Yeseros. “

(Imposible no notar las diferencias entre estos dos primeros entrevistados y el trabajador [parte de “las demás personas”] que, al fondo, silencioso, de piel morena, se afana en la escultura. El trabajador enajenado –como suele pasar en las obras monumentales de famosos artistas, por ejemplo Kapoor y Bourgeois — de su propio trabajo. La escultura no es —como la tierra– de quien la trabaja. ¿Qué conmemorábamos? Ah, sí. El Bicentenario.)

Precisamente, el Bicentenario debería ser una ocasión más para re-interrogar un de por sí vapuleado sentido de identidad colectiva. A fin de cuentas el “Coloso” es una obra pública, no una obra de arte experimental, o postpost. Su función es signficar, no [sólo] ser. “¿Qué significa el Coloso?” es una pregunta legítima y además urgente, de índole estético pero también político. Cuando un turista se pare frente a este “Coloso”, ¿qué debe ver? ¿a quién verá? ¿lo que quiera? ¿a quien quiera? Si tengo un hijo en el futuro cercano y y me pregunta, “papá, ¿quién fue ese señor tan grandote? ¿por qué le hicieron un monumento?”, ¿qué le diré?

Esto no quiere decir que yo sea incapaz de entender que en el arte no todo tiene que significar “algo” verbalizable; o que incluso sea posible la existencia de algún tipo de arte más allá de la política. No lo sé. Quizá sí. Sin embargo, soy alguien que cree saber que, incluso en el arte de vanguardia, hasta el decir nada significa mucho.

Pero los monumentos públicos antropomóficos son otra cosa. Sobre todo cuando representan líderes o protagonistas anónimos de algún evento histórico de significado especial para la identidad de algún país. Estas obras de arte no valen por sus cualidades estéticas (hay a quienes les gustan; hay a quienes no). Su valor, cuando lo llegan a tener, está en su significado político, ideológico, a través de su función conmemorativa, buscando la cohesión identitaria de una nación.

Cuando se tiraron los monumentos a Stalin, se derrumbaron por su significado ideológico, no estético. Cuando se destruyó el mural “Man at the Crossroads” de Diego Rivera, la causa fue ideológica, no estética. Cuando se derrumbaron las efigies de Saddam Hussein, se tiraron por su significado ideológico, no estético.

La caída de [la efigie de] Hussein

En fin, para sintetizar nuestra posición, pensamos que, en el mejor de los casos, las efigies monumentales erigidas por el Estado para conmemorar hechos históricos pueden aspirar a ser arte. Sin embargo si logran excelencia estética lo es sólo como un complemento. Idealmente, su función es otra: conmemorar; unificar el orgullo por una tradición, lugar, acontecimiento, figura pública. La realidad es que la escultura monumental pública, impuesta por el Estado, es más bien instrumento de propaganda ideológica. Esto está bien documentado y escapa el alcance de este ya de por sí largo post.

Canfield ha dicho como vimos que el modelo para el “Coloso” se eligió “no por su participación en la revolución… sino más bien por su aspecto físico.” El mensaje parece ser: lo que se rescata, lo que queremos que se recuerde y se celebre de la Revolución mexicana en el presente y para el futuro… fue y es eso, los bigotes. No es broma.

¿Es éste el mensaje del “Coloso”? ¿Es éste el llamado colosal a la memoria de estos dos cientos años que ya nadie parece recordar lo que representan? Uno se pregunta si no hubiera sido mejor, entonces, elegir a cualquier otro…

Si a esas nos vamos, mejor Michael Jackson..

—⚑—

NB: Antes de la redacción de este artículo SinLugar preguntó a Juan Canfield via Twitter a quién representaba su escultura, pero éste no respondió.

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Alberto Chimal: “Lo mejor que hay en todo esto es esa posibilidad de compartir”

En esta entrega de Derivaciones platicamos con Alberto Chimal. El propósito de la serie es dar a conocer un poco más la labor de quienes hacen usos constructivos de las herramientas de la red en el contexto mexicano. Aquí Alberto conversa con Ernesto Priego.

SinLugar: ¿Cómo concibes tu trabajo en la red?

Alberto: Como parte del resto del trabajo. Hace tiempo que no me es posible trazar una división clara entre “en línea” y “fuera de línea”. En especial en años recientes, mucho de lo que he hecho en línea se ha convertido en el origen de varios proyectos. Por otra parte, también me es muy claro que esta fusión es, en el mejor de los casos, ilusoria: no nos trasladamos a otro lado cuando nos “conectamos”: si acaso, nos extendemos, tocamos eso otro.

SinLugar: Para quien no conoce lo que haces, ¿de qué tipo de trabajo estamos hablando?

Alberto: Sobre todo, trabajo de escritura. Colaboro en algunas revistas, tengo varios libros publicados y otros en proceso, y mantengo tanto un blog literario como la proverbial cuenta de Twitter. Lo que escribo es primordialmente narrativa, y empezó como una serie de proyectos muy librescos, pero eso fue hace mucho tiempo y ha ido ampliándose en direcciones que no preví.

No nos trasladamos a otro lado cuando nos “conectamos”: si acaso, nos extendemos, tocamos eso otro.”

SinLugar: Creo que tu identidad digital la tienes muy bien perfilada… ¿qué tan importante crees que es para los escritores actualmente hacer uso de las herramientas del Internet?

Alberto: Se está volviendo cada vez más necesario, creo. En parte se debe a la mera presión social (todo el mundo las está usando), pero también a que lo que nos toca escribir tiene que relacionarse de algún modo con esta, digamos, esfera de comunicación en la que las herramientas nos permiten interactuar.

Es un cliché (pero es verdad) decir que la literatura debe recrear todos los grandes temas, todo lo que se ha dicho ya, porque si ellos no se renuevan, las sociedades sí, al igual que las lenguas. La red es el lugar donde se desarrollan las nuevas sociedades y lenguas; por lo tanto no podemos darle la espalda.

La presencia de la red puede volverse determinante y lo será, en todo caso, a partir de su relación particular con el lenguaje.”

SinLugar: Sin embargo no es cuestión de usarlas sólo porque sí… es decir, “todo mundo las está usando”, pero no todo mundo las usa igual. ¿Crees que hay una especificidad del uso de las redes por parte de los escritores, o que la debe haber?

Alberto: Precisamente lo que puede hacer el escritor es, entre otras cosas, sondear, matizar, explicar qué significa exactamente esa frase que pones entre comillas. El escritor es especialista en utilizar el lenguaje: parte de su trabajo está en examinar y comprender cómo lo utilizan otros. Desde luego, que pueda hacerlo no quiere decir que “deba hacerlo” en el sentido de que la red se vuelva su único tema literario; lo que quiero decir es que, sin importar cuál sea su tema, la presencia de la red puede volverse determinante y lo será, en todo caso, a partir de su relación particular con el lenguaje.

SinLugar: Tú eres alguien que tiene un bagaje literario plenamente internacional, se nota en tu actividad en red y en tu trabajo publicado. Como miembro de una generación que crecimos sin internet, ¿qué tanto crees que la red esté promoviendo una nueva cultura literaria en México, menos parroquial o nacionalista? ¿Hay algo de eso o no?

Alberto: Hay mucho de eso, pero probablemente no se nota tanto como debería porque la red mexicana, digamos, se usa para promover al mismo tiempo todo lo demás: todas las posturas convencionales, parroquiales, cerradas de otras épocas. Por otro lado, lo más destacado de las nuevas tendencias es, me parece, una especie de cosmopolitismo con dos centros: la literatura española y la estadounidense. (Y en especial, el mercado español y los estamentos críticos estadounidenses.)

SinLugar: ¿Y la literatura mexicana está interactuando con ellos? ¿Como grupo? O con casos aislados…

Alberto: Más de lo que podría parecer. No sólo hay autores mexicanos más o menos jóvenes que están logrando, por lo menos, publicar y darse a notar en editoriales españolas (lo que hace quince años hubiera sido impensable; de entre ellos, Yuri Herrera me parece uno de los más estimables) sino que, por otro lado, una revista como Hermanocerdo puede saltarse trabas de agentes y editoriales y publicar un dossier excelente de cuento estadounidense contemporáneo, para consumo del lector de habla española.

SinLugar: ¿Y esto lo atribuyes tú en parte a nuevas formas de interacción gracias a la red?

Alberto: Al menos, la red facilita las posibilidades de contacto e intercambio. Algo más que está sucediendo es la aparición de ciertos proyectos editoriales internacionales que en otra época habrían sido mucho más difíciles, y la mayoría están centrados en publicaciones virtuales. Un ejemplo es la serie de antologías que están haciendo autores como Salvador Luis, quien dirigie la revista losnoveles.net y cada tanto puede convocar a autores que conoce por esta vía para proyectos impresos.

SinLugar: ¿Cómo comenzó el concurso de Las historias?

Alberto: Un poco por azar, como acostumbra suceder… Estaba buscando algo que hacer para volver a mi bitácora más estructurada y explorar un poco más profundamente lo que se puede hacer con el blog. La primera imagen que propuse la eché “al aire”, sin proponerla como un concurso, y no tuvo ninguna respuesta. De hecho el concurso comenzó propiamente con la segunda entrega, que quedó etiquetada como concurso y “enmarcada” con bases y la idea de un premio. Y a partir de allí no he dejado de hacer una nueva convocatoria prácticamente cada mes.

SinLugar: ¿Y cada mes hay respuesta?

Alberto: Sí, con las altas y bajas que cabe esperar. En los mejores meses los lectores han enviado más de un centenar de trabajos y has discutido los concursantes con ahínco, lo que me parece muy satisfactorio.

Pienso en Las historias como en una bitácora de creación literaria, práctica más que teórica y, desde luego, que informativa en el sentido convencional (apenas llego a publicar “noticias” en el sentido convencional). Parte de lo que me gusta del concurso y de algunas otras secciones es que sirven para alentar la escritura creativa (no reactiva) de otros.

SinLugar: Siempre me ha gustado de tu propuesta que “no es todo sobre tí” sino que también catalizas el trabajo de otros. Inspiras. Creo que esto se facilita al usar plataformas como el blog, permitiendo comentarios, tuiteando, compartiendo vínculos, etc.

El blog todavía le gana a las redes sociales; Facebook tiene una estructura demasiado rígida, por ejemplo, y Twitter es difícil de sondear hacia atrás, hacia el pasado.”

Alberto: Gracias. Es cierto: lo mejor que hay en todo esto es esa posibilidad de compartir. Una idea que me gusta es la del blog como “cámara de maravillas”: acopio de todo lo que pueda interesar a una conciencia particular, de modo que esté disponible para que un visitante lo vea en el orden que quiera y encuentre puntos de contacto que el propio creador (coleccionista, curador) no ha previsto. (En esto el blog todavía le gana a las redes sociales; Facebook tiene una estructura demasiado rígida, por ejemplo, y Twitter es difícil de sondear hacia atrás, hacia el pasado.)

SinLugar: Quisiera que nos platicaras cómo es que a tí se te da esto que no veo que sea una actitud generalizada; la de construir compartiendo e inspirando, en el contexto de la escritura, de la literatura en México.

Creo que a los escritores en México, a la mayoría, les da miedo perder su estátus si publican en la red… y mucho menos darían espacio a que otros (potenciales competidores) escriban también…

Lo mejor que hay en todo esto es esa posibilidad de compartir. Una idea que me gusta es la del blog como “cámara de maravillas.”

Alberto: Por desgracia es verdad que la idea de competencia es muy fuerte. Es notable que muchas bitácoras de escritores están como un escaparate más que como una posibilidad de interacción. Pero esa es cuestión aparte. En lo que a mí concierne, creo que todo viene de cómo se engrana lo que hago en la red con mi trabajo de tallerista y de profesor y, sobre todo, con los temas que me interesan para enseñar y para trabajar.

Mucho de lo que hago tiene que ver con la literatura fantástica y otras que se consideran “marginales” por el “establishment” literario nacional. Así que buena parte del trabajo, desde que comencé, ha sido intentar contrarrestar numerosos prejuicios heredados. Para esto, entre otras cosas, sirve la difusión, el compartir información.

Al poder político, como es evidente, le importa poco todo esto.”

SinLugar: ¿Qué tipo de prejuicios heredados? ¿Los puedes ennumerar?

Alberto: Algunos de los más relevantes son:

1. La idea de que la narrativa mexicana es “naturalmente” realista y orientada a la discusión o la metaforización de lo político.

2. La idea tradicional del intelectual como el estatus “ideal” de un escritor: la idea de que lo fundamental es que el trabajo influya en las élites y permita el acceso al poder.

3. El prejuicio que favorece a los géneros narrativos “puros” y en especial a la novela, entendida como se entendía (por lo demás) en el siglo XIX.

Ni siquiera en esta época (en que al poder político, como es evidente, le importa poco todo esto) se han dejado de lado las concepciones del arte como subordinado a ese poder y regido por el conjunto de dogmas verticales que imperaron durante la mayor parte del siglo pasado.

SinLugar: Me parece que poco a poco, desde tus espacios, has ido creando una importante insurrección…Me gustaría que más gente lo reconociera. Porque uno pensaría que sigue rigiendo la idea que se es escritor para acabar siendo agregado cultural, o al revés…

Alberto: Justamente ese es el problema con esos prejuicios, que, por lo demás, tienen el efecto adicional de ocasionar desconfianza o desprecio por la figura del escritor, a quien se ve en muchas ocasiones como un parásito.

Una ventaja de la red es que es posible contrastar muchas visiones diferentes de las cosas.”

SinLugar: Sin embargo existe esa idea entre mucha gente… pero me gusta que no te dejas abatir por ese tipo de cosas. Muchos hubieran dejado lo del concurso a la primera al ver que no había respuesta… pero insististe.

Alberto: Una ventaja de la red es que es posible contrastar muchas visiones diferentes de las cosas. Y la ventaja (a la vez que la dificultad) de un espacio libre en la red es que es posible ensayar muchas posibilidades sin que haya el peso (o la obligación) de entregar una “obra terminada” en el sentido tradicional.

Una de las grandes posibilidades todavía sin explorar de la red en México tiene que ver con el apoyo de la distribución de los libros.”

SinLugar: Sí. El otro día ví que a través de un tuit un lector tuyo se puso en contacto contigo y conseguiste que la editorial le consiguiera uno de tus libros… Antes eso hubiera tomado meses…

Alberto: Eso estuvo buenísimo. Me encantaría que contactos así se volvieran más frecuentes, porque una de las grandes posibilidades todavía sin explorar de la red en México tiene que ver con el apoyo de la distribución de los libros, que en general tiene (como sabes) muchísimas dificultades. Y ni hablar de lo que podría suceder, cuando la tecnología empiece a abrirse paso de veras, con los libros electrónicos.

SinLugar: Así es. Se habla de la brecha digital, pero al mismo tiempo la polarización social es tal que los lectores de ciertos libros impresos sí tienen acceso a ciertas tecnologías… (pero no a libros). Hay más internet cafés en México que librerías. La red y libros en plataformas digitales podrían acercar, en lugar de alejar, a potenciales lectores con libros nuevos o recientes de autores mexicanos de los que han oído hablar pero que son de carácter casi mítico en sus localidades…

Alberto: Cierto. Y el problema es más apremiante porque sucede también con autores más o menos “canónicos”, incluyendo muchos que se encuentran en los planes de estudio de las escuelas. El texto más visitado de Las historias, por ejemplo, es un cuento de Amparo Dávila, una autora extraordinaria cuyos libros se distribuyen poquísimo. Y en los comentarios del sitio se ve cómo muchos lectores vienen a buscar “el resumen”, “la esencia”, “el mensaje” del cuento, que es lo que acostumbran pedir muchos profesores.

SinLugar: Sí. Y seguro el texto no está en sus bibliotecas, o no hay la costumbre de ir a la biblioteca (o no hay biblioteca) o no la saben usar y Google está ahí a la mano… Es decir, en las bibliotecas pasa también. Hay más demanda de copias de libros introductorios, explicativos, sobre ciertos autores que las obras propiamente. Ahora, cuando esos libros no existen…

La idea de la lectura que tiene el sistema educativo nacional es la de un proceso estrictamente utilitario, sin placer ni creatividad.”

Alberto: Exacto. Y el problema se agrava porque la idea de la lectura que tiene el sistema educativo nacional es la de un proceso estrictamente utilitario, sin placer ni creatividad: encontrar la información que se pide y ya.

SinLugar: Pero tú has creado una comunidad alrededor de tu blog y tus clases y tus tuits donde hay placer por la lectura y la escritura. ¿no?

Alberto: Así lo espero… Ese placer es de las cosas que más me alentaron a dedicarme a esto.

SinLugar: ¿Algún último comentario para cerrar la conversación?

Alberto: Releyendo lo que hemos conversado pienso en esto: otro prejuicio muy asentado en México alrededor de la literatura es que se trata de una actividad cuyo único sentido está en su “producto”: como influye en otros, cómo se vende, cómo se percibe, cómo impulsa el estatus (el “standing“) del escritor.

Tal vez sea por esto que, al contrario de lo que sucede en otros países, en México apenas se hable de creación literaria, de la parte práctica del asunto. Aquí apenas tenemos literatura sobre el asunto: nos falta nuestro John Gardner (y nuestro Gordon Lish).

En cambio, parte de lo mejor que he podido descubrir en estos años es una disposición para abordar la escritura como camino, por así decir: como proceso de (auto)descubrimiento y de relación con el mundo. Se da en la red y esto es de lo más interesante que pasa en ella, al menos para mí.

Como dicen en Tuíter, “pues eso”…

La entrada de Wikipedia sobre Alberto Chimal está aquí.

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